El árbol de Diana

viernes, mayo 25, 2007

Me enrollo como las persianas

Ay, que raros somos todos, eh? Ninguno se libra... Tenemos formas tan diferentes de reaccionar, de pensar, de relacionarnos con los demás, de ver el mundo... Necesidades tan distintas, culturas tan distintas, creencias tan distintas... Además a eso se suma lo que no nos decimos, por miedo, por vergüenza, por discrección, por egoismo, por lo que sea. Nos contamos una pequeña parte y los demás han de adivinar porque hacemos esto así o asá. No nos olvidemos que también hay cosas de nosotros que ni nosotros mismos sabemos que tenemos, y que si las sospechamos no sabemos por qué están ahi.

Cada persona es un mundo en si misma que circula por el espacio, que colisiona con otros mundos, que circula y rota alrededor de sus soles, que tiene sus lunas que al fin y al cabo son otros mundos en pequeñito... Lo más importante del mundo es que tiene vida, aunque esté rodeado de la nada (que nunca es nada de verdad) El mundo en si mismo rebosa de vida, para bien o para mal.

Conozco personas de todas las formas y colores, personas que podría etiquetar con adjetivos que nunca serían ciertos. Es tan fácil que otros se formen una idea de ti que no se parezca en nada a lo que tú crees que eres, y es tan fácil equivocarse con los demás... Hay una canción que dice que somos caminos que no se encuentran, o algo así... Tengo esa misma sensación.

En este momento de mi vida me siento desprotegida de mis barreras, con toda mi rabia, mi alegría, mis miedos, mi vergüenza,... Toda yo en plena efervescencia (jaja) Y lo muestro, sé que la gente lo está viendo, y me siento incómoda de enseñar todo eso de mi y luego pienso "esta soy yo, si no os gusta ya sabéis lo que hay" Y siempre me había sentido yo, sólo que ahora creo que estoy mucho más loca y que soy más compleja de lo que siempre me había parecido.

"¿Quieres bailar conmigo? Puede que te pise los pies" dice Fito y me siento así, como advirtiendo de esta incontinencia emocional que tengo, para bien y para mal, aunque sobretodo para mal dado todos los flancos abiertos que tengo hoy por hoy, según dice mi amiga Esther (jaja).

Es que yo también soy un mundo, rebosante de vida, para bien y para mal ¿Qué le vamos a hacer?