He soñado con él, y me lo encuentro por la calle. También lo he visto desde el autobús. Hemos quedado algunas veces durante el último mes. Hemos dicho de salir la próxima semana.
No le he dicho que me gusta ni se lo voy a decir. A ratos creo que no le intereso, a ratos pienso que sí. No pienso mover ficha de ninguna manera. Nada de desnudarse el alma.
Hay días que me siento maravillosa y creo que tengo todo lo que debe esperar de una chica. Otros días me he vestido rápidamente, voy despeinada, tengo ojeras... y no quiero que me vea. Alguno de esos días justamente lo encuentro. Puñetera casualidad.
Quería que me conociese más y conocerlo más. Sin embargo creo que algunas veces he dicho cosas que debería haber callado, o que me ha visto el día que estaba triste o de mal humor. Siempre me parece que no sabe cómo soy, que debe tener una idea equivocada de mi. Que cómo le voy a gustar si no sabe que le puedo hacer reir, que puedo tener una conversación interesante, que soy optimista y disfruto de la vida.
Dice que no está receptivo para comenzar una relación, que durante los últimos años ha tenido relaciones “problemáticas” Me propone salir juntos, nosotros dos. Dice que no le apetece enamorarse. Me abraza, me abraza mucho tiempo, me besa en la mejilla. Son unos besos muy dulces.
Es atractivo, inteligente y tiene una vida que podría ser mi vida. No es raro, ni loco, ni un vividor. El chico dulce me tiene amedrentada. Podría gustarle a alguien como él, ¿no? Podría ser pero no lo sé.
Sé que debería tener paciencia, que en las relaciones normales debe intervenir un factor tiempo que es básico para conocerse... La teoría la sé. Sin embargo tengo miedo de ilusionarme tontamente, porque quizá sea que no le gusto y ya. Creo que voy a tirar la toalla.
No le he dicho que me gusta ni se lo voy a decir. A ratos creo que no le intereso, a ratos pienso que sí. No pienso mover ficha de ninguna manera. Nada de desnudarse el alma.
Hay días que me siento maravillosa y creo que tengo todo lo que debe esperar de una chica. Otros días me he vestido rápidamente, voy despeinada, tengo ojeras... y no quiero que me vea. Alguno de esos días justamente lo encuentro. Puñetera casualidad.
Quería que me conociese más y conocerlo más. Sin embargo creo que algunas veces he dicho cosas que debería haber callado, o que me ha visto el día que estaba triste o de mal humor. Siempre me parece que no sabe cómo soy, que debe tener una idea equivocada de mi. Que cómo le voy a gustar si no sabe que le puedo hacer reir, que puedo tener una conversación interesante, que soy optimista y disfruto de la vida.
Dice que no está receptivo para comenzar una relación, que durante los últimos años ha tenido relaciones “problemáticas” Me propone salir juntos, nosotros dos. Dice que no le apetece enamorarse. Me abraza, me abraza mucho tiempo, me besa en la mejilla. Son unos besos muy dulces.
Es atractivo, inteligente y tiene una vida que podría ser mi vida. No es raro, ni loco, ni un vividor. El chico dulce me tiene amedrentada. Podría gustarle a alguien como él, ¿no? Podría ser pero no lo sé.
Sé que debería tener paciencia, que en las relaciones normales debe intervenir un factor tiempo que es básico para conocerse... La teoría la sé. Sin embargo tengo miedo de ilusionarme tontamente, porque quizá sea que no le gusto y ya. Creo que voy a tirar la toalla.




