El árbol de Diana

miércoles, julio 12, 2006

Hora 8

Última hora de trabajo antes de salir. Nos encontramos en un punto altamente decadente, os lo aseguro. Parece que fuera sea de noche, no nos llega la luz del día y la mirada se nos nubla bajo estas bombillas que nos iluminan mañana y tarde. El calor de estos últimos días ha hecho mella y el Aire Acondicionado sigue en experimentación con los inventos de extractor que se han instalado. Qué apañadicos. Suena la radio de fondo, y las teclas de percusión, todo el tiempo. Ni suena el teléfono. Suponemos que todo el personal está por ahí baila que te baila, nadie llama a quejarse. Las clases funcionan, gracias a... nosotros. Nos queremos, nos felicitamos los unos a los otros pero no en esta hora. En esta hora todos queremos irnos a casa o allá dónde alguien nos espere o tengamos que ir. La mente dispersa, las neuronas monopolizadas*, el cuerpo con hambre de salir, de cenar, de bailar, de verte, de dormir, de soñar, de jugar. Esta hora se nos hace larga, pero como el último ratito antes de un exámen, siempre hay algo que a última hora podrás hacer y que te va a salvar el pellejo. Es por eso que trabajamos jornadas de 8 horas, ¿que no lo sabíais o qué? Es porque la octava hora es la crucial, igual que cuando dormimos. Por eso yo nunca descanso, porque me quedo en la 5ª, 6ª o como mucho 7ª hora de sueño. Pero eso sí, me acuerdo de mis historias oníricas y soy sonámbula, así que vivo el doble, valgo por dos.


*Expresión de Andrea

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